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Como decíamos ayer, todo sigue igual. Las Escuelas de Idiomas no cambian si no es por el esfuerzo personal de cada profesor; pero no esperemos nada de ninguna administración porque no somos una prioridad. Se habló bastante de nosotros o al menos nosotros hablábamos de nosotros mismos hasta que que la LOE y sus Reales Decretos fueron publicados, desde entonces para acá se acabó, no existimos ni para los que trabajamos aquí. Tampoco creo que eso sea especialmente negativo, más bien al contrario, se me antoja bastante positivo ya que nos centramos en lo que sabemos hacer, enseñar idiomas, y nos dejamos de batallas perdidas y esfuerzos baldíos que terminan normalmente en desilusión y hartazgo. La siguiente parada es el VI Congreso Nacional; veremos de qué se habla y si nos sirve para tomar impulso.
